Escuchaste "microservicios" en una propuesta técnica
Un proveedor te propuso construir tu sistema "con arquitectura de microservicios" y diste por sentado que era lo más moderno y, por lo tanto, lo mejor. No necesariamente: depende de qué tan grande y compleja es tu operación.
Qué son los microservicios, sin la jerga
Un sistema construido con microservicios está dividido en piezas chicas e independientes, cada una encargada de una función específica —por ejemplo, una pieza para facturación, otra para stock, otra para notificaciones—, que se comunican entre sí pero pueden actualizarse o reiniciarse por separado sin afectar a las demás.
Monolito o microservicios: la diferencia real
Un sistema monolítico es una sola aplicación donde todas las funciones viven juntas y dependen unas de otras para funcionar. Es más simple de construir y de mantener al principio, pero a medida que crece, un cambio en una parte puede afectar a todo el sistema, y escalar una sola función implica escalar todo el sistema completo.
Cuándo le sirven a una empresa en crecimiento
Los microservicios tienen sentido cuando la empresa ya tiene un sistema grande, con equipos distintos trabajando sobre partes distintas, y necesita que cada parte pueda crecer, actualizarse o escalar sin frenar a las demás. También cuando algunas funciones tienen picos de uso muy distintos entre sí, por ejemplo facturación en fin de mes frente a consultas todos los días.
Cuándo NO hace falta complicarse con esto
Si tu sistema es chico, lo mantiene un equipo reducido, y no tenés partes con necesidades de escala muy distintas, una arquitectura de microservicios agrega complejidad de mantenimiento sin un beneficio real todavía. Un sistema bien construido, aunque sea monolítico, puede ser la opción más simple y correcta en esta etapa.
Para seguir leyendo
Si querés entender cómo se conectan sistemas entre sí en términos generales, podés leer Cómo integrar dos sistemas.
Cierre y llamado a la acción
Decidir la arquitectura correcta depende de tu escala real, no de la tendencia del momento. Agendá tu diagnóstico y, si preferís un primer paso por tu cuenta, probá el autodiagnóstico.